Provisto de un básico programa habitable, con el atrevimiento y las ventajas de la monotonía cromática, que conforman a su vez una atmósfera, un lenguaje que aplica comúnmente a grandes escalas; para este proyecto La estrategia se enfoca en la espacialidad y el protagonismo del pequeño jardín central, apreciado desde cualquier zona de la casa.

Entre los 7.00 metros de fachada se traza un eje que distribuye zonas y canaliza proyecciones visuales, siempre enfatizado por una guía de madera.

La luz natural, siempre cenital, accede por el frente, al centro y atrás de la vivienda, sin elementos impermeables, que permiten apreciar los días lluviosos, tan constantes en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. El cenit, figurativamente inclinado, puede ser una desventaja si no se estudia correctamente; para evitar la incidencia neta de la misma, se tomó ventajas del Puente – eje, que hace de marquesina recibiendo y reflejando la luz natural hacia la doble altura de estancia, sin percibir la incidencia calórica directa.