Las personas a menudo soñamos con tener un patrimonio, es una respuesta natural para entender nuestra propia trascendencia, queremos un patrimonio que nos brinde seguridad social y estabilidad personal, algo que heredar a nuestros descendientes, queremos brindar protección para aquellos que nos aman y desde luego, para nosotros mismos.

El patrimonio responde a esta necesidad humana, y una casa responde perfecto a la forma que debe de tener un patrimonio, por ello es que la labor del arquitecto es fundamental para la materialización de los sueños de los usuarios, los usuarios ponen en las manos del arquitecto sueños y necesidades creadas a través del tiempo, además de una inversión que deberá ser respetada y que otorga una carga tremenda de responsabilidad a quien se encargará de elaborar la propuesta.

Un arquitecto tiene la obligación de no arriesgar la confianza que le han brindado, debe tener claro para empezar que existe un tope financiero que debe respetar, eso se traduce en respeto por el mismo cliente, significa que realmente estamos escuchando la necesidad, que estamos dando al usuario el valor que merece. Esta sencilla, pero poderosa obligación dará viabilidad inmediata al proyecto y supondrá un ahorro para el usuario, lo que supone que estamos respondiendo de manera profesional con lo que nuestro usuario necesita.

Recordemos que el proyecto es un corte a la medida y por ello debe existir una inminente planeación del mismo, tener cuidado en el aprovechamiento del recurso actual no es excluyente del tamaño del proyecto ya que con una adecuada planeación podemos incluso plantear el proyecto por etapas, mismas que no interfieran con el mismo desarrollo de nuestro proyecto. Esto permite que el usuario proyecte su inversión como mejor decida, al final verá concluido su sueño, su legado.

La responsabilidad del arquitecto inicia desde el primer contacto con el usuario, saber escuchar sus necesidades es pieza fundamental para poder codificar una propuesta de diseño, se debe conocer la forma en cómo funciona la familia, como interactúa con ella misma y con el entorno que lo rodea, escuchar lo que ellos tienen para decirnos es colocar la primer piedra del diseño, es entender en sus palabras lo que desean para traducirlo en lenguaje arquitectónico.

Sin embargo, y aunque no lo pareciera, la arquitectura es un trabajo que se realiza con un equipo de profesionales que tienen diferentes especializaciones lo que permiten tener una eficiencia en los procesos del proyecto. Mucha gente cree que el arquitecto trabaja sólo junto con el equipo de albañiles, sin embargo, y dependiendo de la magnitud de la obra, se agregarán al proceso muchos especialistas que añadirán valor a lo que se edifique, estas personas compartirán la responsabilidad del proyecto y cada uno en su área deberá tener obligaciones en el correcto desarrollo y resultado del diseño y posterior ejecución en la obra.

La ejecución correcta del oficio de arquitecto se asemeja al director de una orquesta que busca la producción de la perfecta sinfonía, en dónde el tono inicial está dado por el anhelo de un usuario que busca proyectarse a sí mismo en una edificación que asemeje a lo que quiere dejar como testimonio de su existencia. Necesitar a un arquitecto es darle un valor real a tus sueños.