Los retos a los que nos enfrentamos los arquitectos desafían nuestro entendimiento de la realidad, poder conceptualizar en trazos arquitectónicos una necesidad, requiere de habilidades que detonan la creatividad del arquitecto, como un superpoder.

En la arquitectura jamás existirán los proyectos pequeños, existirán los retos de escalas pequeñas y eso provoca que nuestra labor contenga matices muy interesantes que debemos obligarnos a descubrir, esto con la finalidad de enriquecer lo que ofrecemos al usuario, el hecho de que el proyecto sea de una escala pequeña no quiere decir que nuestra propuesta no tenga el proceso y resultado adecuado.

El arquitecto analiza un proyecto, y el análisis deberá ser exhaustivo, ya que es en este punto dónde nacerá un concepto para el proyecto podrán ser cien arquitectos los que propongan una solución para el proyecto y cada uno presentará conclusiones diferentes, esto hace increíble el trabajo de arquitectura ya que cada propuesta tendrá un lenguaje propio, tendrá una interpretación diferente de lo que el usuario desea.

Si entendemos esta sencilla, pero poderosa idea, nos quedará más clara nuestra labor y la responsabilidad que tenemos con el usuario, con el sitio y con el mismo objeto, qué es lo que vemos de un proyecto que no ha sido visto desde los ojos de otro arquitecto.

Y esto entonces nos obliga a tener una capacitación visual constante, debemos de llenarnos de diferentes artes para crear el propio, y esto no pretende ser una apología de nuestra labor, al contrario, pretende ser una sugerencia de inspiración, la arquitectura se gesta de darle una interpretación propia al mundo que nos rodea y darle soluciones específicas a proyectos definidos, la realidad es que no existen proyectos malos, sino conceptos deficientes.

Lamentablemente y como sucede en ocasiones, la zona de confort es un espacio donde cae mucha de la propuesta arquitectónica, sin embargo la puerta de salida de esta zona de confort puede abrirse gracias a la capacitación constante, a medida que tienes más conocimientos de métodos constructivos, entonces tendrás más versatilidad para diseñar.

Un proyecto establece reglas desde que es concebido, el arquitecto trabaja con limitantes externas todo el tiempo, que tienen que ver -por ejemplo- con: el presupuesto, el terreno, el tiempo de entrega, el mismo usuario, los metros cuadrados, etc, sin embargo estas fronteras lejos de detener al arquitecto, deberán ser un impulso para romper límites y permitirle ofrecer un concepto que respete los límites pero sobrepase las expectativas creativas del usuario.

La arquitectura es un proceso vivencial, donde cada proyecto respira por si mismo, y nos reta a entender la intención de un usuario y así lograr que su idea se transforme en una obra que viva para siempre.

Apaloosa. Estudio de Arquitectura.